
A todos nos ha pasado que en algún momento de nuestra vida no contamos con el dinero suficiente para cubrir nuestros propósitos; por lo tanto, nos vemos en la obligación de acudir a herramientas financieras, como las casas de empeño, para salir de apuros.
Sin embargo, pocos saben que estos establecimientos son una forma de préstamos que ha existido desde hace años atrás.
Según cuenta la historia, las casas de empeño surgieron desde hace más de tres mil años en la antigua China, donde los agricultores mal pagados podían obtener un préstamo a corto plazo utilizando sus herramientas y equipos como garantía.
Años después, estos recintos fueron surgiendo en la Grecia temprana y el Imperio Romano como alternativa de financiamiento con tasas bajas de intereses para las personas de escasos recursos que necesitaban una urgencia puntual de dinero.
Para la Edad Media, las mayores dinastías con poder financiero tuvieron la capacidad de costear los gastos de varios estados y guerras, mientras que a cambio del servicio recibían joyas preciosas como promesa, incluso, se dice que los viajes de Cristóbal Colón fueron financiados mediante esta práctica.

“No es sobre las ideas. Sino sobre hacer que estas se vuelvan realidad.” —Scott Belsky, cofundador de Behance. e.

“Nunca empieces un negocio solo para ‘hacer dinero’. Empieza un negocio para hacer una diferencia.” —Marie Forleo, emprendedora.

“La manera de empezar es dejar de hablar y empezar a hacer.” —Walt Disney, empresario, guionista y productor de cine.

“Siempre da más de lo que esperan de ti.” —Larry Page, cofundador de Google

“No importa qué tan lento vayas mientras no te detengas.” —Confucio, reconocido pensador chino.

“No tengas miedo al fracaso. Ten miedo de no intentarlo.” —Roy T. Bennett, autor.












